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Muchas horas dedicadas a preparar la candidatura para un Premio de emprendedores, pero tu empresa ni es de biotecnología, ni produce sensores que mejoren el rendimiento de la farolas de una gran ciudad, ni tampoco será el próximo facebook. Descartada.

Después de muchos contactos, consigues alguien experto en una problemática que parece que podrá ayudarte y orientarte. Intercambias unos correos y parece que está encantado con aportar su conocimiento y ayudar a unos jóvenes a empezar. Justo en el momento que tienes que tomar la decisión, por arte de magia el amigo/asesor se desvanece sin motivo. Sigues solo ante la duda.

Una gran empresa te escribe porque te ha visto en una entrevista de un periódico importante y está muy interesada en tus servicios. Llevan muchos años en el sector y necesitan una solución como la que les puedes ofrecer. ¡Quieren conocerte y hablar de posibles colaboraciones!

Estas son tres situaciones reales que acontecieron en menos de una semana, y que de una o de otra forma influyen en el estado de ánimo de quien ha invertido todos sus ahorros y esfuerzos en crear una empresa e intentar desarrollar un producto o servicio. La metáfora de la montaña rusa como descripción del día a día del emprendedor no es nueva, y recoge muy gráficamente estas subidas y bajadas emocionales que se producen cada día, incluso dos o tres veces al día.

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Estamos de aniversario; hace ya un año que publicamos la plataforma de organización y gestión de eventos y congresos Wonference. Durante todo este tiempo, más los meses previos de desarrollo y diseño, el estado de ánimo ha sido una constante montaña rusa. Un equipo pequeño con recursos limitados tiene mil tareas que hacer, mil problemáticas que afrontar, mil decisiones que tomar y mil inputs, feedbacks y estímulos de todo tipo, que acontecen a diario.

Hay momentos de alegría, de sorpresa, de desesperación, de agobio, de coraje, de duda, de inseguridad, de intuición, de miedo, incluso de felicidad. En este artículo pretendo recoger un poco algunas de mis impresiones personales, después de dedicar casi 5 meses a valorar mi estado de ánimo diariamente de 1 a 10 (1 sería un día fatal, y 10 un día óptimo).

Otro aspecto emocional que a menudo aparece es una mezcla de frustración y sorpresa. Antes de esta aventura, durante el viaje de vuelta al mundo puerta a puerta, contacté con decenas de personas desconocidas que me acogían en sus casa y me recibían como un invitado de honor, sin esperar nada a cambio, solo por venir recomendado por un amigo o un amigo de un amigo. Me mostraban su ciudad, me llevaban a pasear, cocinaban para mi, etc. En cambio, ahora en algunas situaciones pides a una persona que conoces hace más de 25 años que te ponga en contacto con tal persona (lo que sólo le implicaría mandar un email o llamar) y aunque al principio está más que dispuesta, a la práctica no hay rastro de su buena voluntad. Será que estamos muy ocupados. Pero también ha acontecido al contrario, y en nuestro camino se han cruzado personas que nos han ayudado tanto como han podido y que les estaremos eternamente muy agradecidos.

Cuando algo sale mal, no se cierra una venta o no te seleccionan en un proceso de mentoría que te interesaba, otra vez vuelves a caer al pozo. Pero te levantas de repente cuando recibes una propuesta desde Rusia, diciendo que han encontrado tu servicio en Google y están buscando una herramienta y la tuya les parece la más adecuada. O cuando te escribe el vice-presidente de una gran asociación americana de educación diciendo que quieren usar tu plataforma para su convención anual. Y claro, así no hay quien duerma tranquilo.

Por suerte, el hecho de emprender en equipo y rodearse de colaboradores que en cualquier momento te pueden ayudar, es imprescindible. No me imagino viviendo todas estas subidas y bajadas solo sin poderlas compartir con nadie o pensando que todo el universo conspira contra tus proyectos. Ser un equipo ayuda a relativizar las situaciones, a animarse mutuamente, a compartir y a aprender juntos, así como a avanzar más rápidamente. Dicen que si quieres ir rápido, camina solo, pero si quieres llegar lejos, anda acompañado. Y es una gran verdad si además quieres llegar “sano y salvo” mentalmente.

No quería demostrar la teoría de la montaña rusa, simplemente reflexionar a modo personal lo que implica tomar una decisión tan importante como es la de emprender tu propio negocio. Lo único que he hecho ha sido documentar durante unos meses estos cambios de ánimo y emociones para verlo gráficamente. Esta situación es solo una parte del día a día de los emprendedores y de la cual no se habla mucho ni en los medios de comunicación ni en los artículos de moda de ser emprendedor. Entre otras muchas cosas, es muy duro psicológicamente.

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A parte de valorar el día con una nota, anotaba algún hecho concreto que había provocado aquella nota, y aunque no seré muy concreto, a modo general recojo algunos de estos momentos:

Momentos positivos:

  • A la primera llamada de alguien de otro país interesado en tu producto, se le van sumando propuestas de otros países (Rusia, Brasil, Colombia, Perú, Estados Unidos, México, Inglaterra, Portugal, Ecuador, Argentina, Francia y muchos más)
  • Nos hace especial ilusión renovar la web y cada vez que anunciamos la publicación de nuevos módulos y funcionalidades de la plataforma
  • Preparamos material de presentación divertido para un premio de emprendedores
  • Nos seleccionan para presentar nuestro producto a uno de los eventos más importantes de tecnología de Latinoamérica
  • Surgen nuevos proyectos y colaboraciones.

Momentos negativos:

  • Esperar meses para recibir alguna respuesta a reuniones mantenidas
  • Se han presentado más de 2000 candidaturas y no has sido escogido en un premio de emprendedores después de dedicar tantas horas al proyecto
  • Ver que la idea para un nuevo proyecto al final no es viable
  • Algunos contactos y colaboraciones se quedan sin concretar
  • Dudas e inseguridades que te atormentan en cada decisión importante

El fundador de Linkedin Reid Hoffman, utilizaba la siguiente metáfora: “emprender es como saltar de un precipicio e intentar construir un avión durante la caída. Unas buenas finanzas no te salvan de una caída pero pondrán el suelo un poco más lejos. Si consigues montar el avión a tiempo, podrás subir y seguir volando (más sobre Hoffman aquí y aquí)” y para mi lo más importante son todas las estrategias, capacidades y recursos que cada uno tiene que ejercitar para ir construyendo este avión sobre la marcha.

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A pesar de lo duro que pueda ser psicológicamente, estoy encantado con el constante aprendizaje al que estamos expuestos cada día. No es que no me gustaría hacer un MBA o un máster en marketing y ventas, pero el lanzarte a una aventura así te obliga a leer, a estudiar, a preguntar, a descubrir, a probar, a equivocarte… y todo a un ritmo muy rápido. Para alguien del mundo de la pedagogía, la orientación profesional y la educación, vivir en primera persona un proceso de este tipo no tiene precio.

Además se genera un ambiente de innovación, creatividad e imaginación que facilita que cada semana tengamos ideas nuevas y empecemos a testear, experimentar y probar. Algunas salen a delante y otras no. En cada proyecto aprendemos algo nuevo (sea de código de programación, de apps móviles, de SEO y posicionamiento, de gestión de usuarios o de cualquier otro tema). Y muy contentos con todos los nuevos proyectos que sí que se van materializando.

Al final, a pesar de toda esta situación de subidas y bajadas constantes, lo que te motiva a levantarte cada día con la cara alegre y optimista es que no sabes lo que te espera, que va a pasar durante la jornada… ¿será un día de 2 o de 9?

Es una aventura diaria llena de sorpresas que vale la pena.

 

Más enlaces:

Should You Really Be A Startup Entrepreneur?
Entrepreneurial roller coaster breakdowns and breakthroughs
How to survive the entrepreneurial rollercoaster
Get on the Rollercoaster
¿Estamos creando una burbuja emprendedora?

 

Fotos CC de Pagedooley, Daveynin, Kungfuji,

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2 Responses to Reflexiones sobre emprendedores y emociones, la montaña rusa

  1. Bueno, supongo que es lógica la montaña rusa. Eso sí, esto es carrera de fondo y jugar mucho con nuestras propias expectativas. El momento, además, no es quizá el mejor en esta parte de Europa… pero para eso tú ya sabes moverte por el mundo :)
    Por cierto, en esa ciclotimia que reflejas, algún día habría un cierto subidón por algo que no tiene que ver precisamente con el trabajo y que sucederá no dentro de mucho tiempo, jejeje

  2. francesc says:

    ¡Muchas gracias Julen! Y sí, nos esperan muchas nuevas aventuras :)

    Abrazos!

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